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Actuar o no actuar

Quería abrir un tema de discusión, que me involucra personalmente, el de ser activista y doctorante al mismo tiempo. Pongo doctorante en vez de académica porque creo que vale la pena especificar. Los problemas a enfrentar aun cuando sean de la misma índole siento que tienen condiciones e implicaciones diferentes a nivel personal al ser doctorante/estudiante.

Lo primero ha decir es que he decidió escribir en Castellano, en vez de ingles por el simple hecho de que se trata del contexto de América Latina y por ende intentar mover la balanza aunque sea un poquito.  Y ahora no me queda más que presentarme de forma breve para dar contexto.

Llegue a Ecuador en el 2003, después del feriado bancario y con la entrada de un nuevo gobierno que por un tiempo incluyo al movimiento indígena. Esto fue el escenario en donde empecé a involucrarme en activismo social y ambiental. Para no alargar, tuve la oportunidad y me dedique por varios años a apoyar la resistencia local en la Amazonia a la extracción petrolera, también forme parte de la asamblea urbana de mi barrio que tuvo un rol relativamente importante en la movilización en Quito para sacar al Presidente de entonces Lucio Gutiérrez. En fin me sentía y consideraba activista. No es que no hubiera problemas, tensiones y disputas pero definitivamente estaba actuando en el sentido activo de participar. Al mismo tiempo mis decisiones eran mías a tomar sin tener que preocuparme por rendir cuentas fuera de este contexto.

Cuando decidí volver a estudiar y tuve la oportunidad de hacer un doctorado lo hice para poder seguir actuando, por un lado para tener tiempo de reflexionar, abrir el espacio, entender con otros insumos y quizás vislumbrar otras alternativas.   Cuando volví a Ecuador como doctorante la primera sutil diferencia es que Ecuador se definía como lugar de mi ‘trabajo de campo’ algo con lo cual nunca me he sentido cómoda. A diferencia de un doctorante que no se define como activista la posibilidad de hacer ‘mi trabajo de campo’ en ciertos lugares y la manera de hacerlo se definió por la relaciones que yo ya tenia.

Esto implica que no puedo simplemente ir a ‘investigar’ ni el algo que quisiera, pero si implica que a donde voy y con quien me relaciono esperan o tienen ciertas expectativas de mi, de mi ‘investigación’. Esto no es que no me preocupara pero de cierta manera yo iba con la misma intención, y es algo que ya sabia y me lo esperaba. Lo complicado por mucho que ya sabia es como hacer compatible una investigación teórica con necesidades del contexto del momento. Si yo quería espacio para reflexionar y me veía en la capacidad de tomarme tiempo de buscar, leer, entender y poder aportar en este sentido, es necesario poder compartir esto con otros, algo que ha sido bien complicado en la practica.

Primero como traducir un reflexión teórica a un espacio donde el lenguaje y los puntos de referencia son completamente otros. Pensé por mi experiencia en educación popular que tendría las herramientas para hacer esto, pero no ha sido cierto. Uno de los problemas es que otros no tienen el tiempo para escuchar, discutir y reflexionar cuando el escenario es altamente conflicto. Por otro lado la realidad del escenario político es que cualquier critica puede ser mal interpretada y quizás puesta a mal uso, y aunque uno podría lavarse las manos toca también medir.

Lo otro y lo que más me frustra es que yo necesitaría también tiempo para traducir en actividad o algún documento que tuviera sentido mi investigación o alguna parte de ella, fuera del espacio y lenguaje académico. Como doctorante esto me di cuenta es un lujo que no se tiene, por mucho que se quiera cumplir hacia los dos lados la balanza esta hacia la academia y lo más irónico es que esta misma me manda formularios para rellenar de cómo mi trabajo tiene impacto en la ‘comunidad y sociedad’.

Me quedo con el mal sabor de boca de dejar esperando a otros, esperar que los talleres y conversaciones que si he podido realizar sirvan de algo y esperar que me esperen para seguir conversando.

Ahora si pienso en la palabra activista para definirme, se me hace más complejo. Mi compromiso sigue enmarcado en el desarrollo de una posición ideológica, de eso no me cabe duda y si tener el lujo de leer, escuchar, conversar y escribir es actuar sigo siendo activista. ¿Pero me verán como activista mis otros compañeros? Yo poco salgo a la calle, no tengo el tiempo, soy doctorante. Algunos de mis compañeros han sufrido encarcelamiento y amedrentamiento de alguna manera a otra, yo no me puedo arriesgar soy mama y sobrevivo como doctorante. Claro que salir a la calle no define ser o no ser activista, pero ya que no tengo el tiempo de escribir para otros, conversar largo, y estar en otros tiempos fuera de lo que define ser doctorante a veces también me pregunto ¿si será que actúo?

Esto no más, como decimos en Ecuador, compañeras, amigos y colegas.

Antonia Manresa

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